En Teatro trabajar la improvisación, la espontaneidad, significa aprender a no censurar las primeras respuestas de la mente, aprender a decir “sí” a los impulsos de la imaginación, aunque no se trate sólo de dejarse llevar por lo primero que pasa por la cabeza, hay que tener en cuenta aspectos que convertirán la improvisación en una historia original, viva, vertiginosa y con gran interés.

En los cursos trabajamos estos aspectos y así conseguimos pasar de ser buenos improvisadores -todos lo somos- a ser muy muy buenos, despertando nuestra creatividad y consiguiendo grandes beneficios personales -desbloqueos, presencia corporal, dotes comunicativas, escucha…

Una palabra puede resumir la técnica de la improvisación teatral, esa palabra es Aceptación. La aceptación permite que puedan nacer historias que no existen hasta que se presentan y que cuando se cuentan, se muestran, se actúan, sean irrepetibles!.

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